NO A LA PAPELERA

enero 8, 2008

Lo asesinaron para ocultar la verdad

Asesinato de represor Jorge Febres -08/01/2008

Para la jueza, a Febres lo mataron para que no hablara sobre la represión ilegal

Lo afirmó en la resolución que dispuso el proc Para la jueza, a Febres lo mataron para que no hablara sobre la represión ilegal

Lo afirmó en la resolución que dispuso el procesamiento de dos prefectos. Según la magistrada, el represor sentía un “gran malestar” con la Armada, ya que consideraba que lo “habían dejado solo”. Y afirmó que los acusados buscaban “evitar que traicionara el pacto de silencio” por los crímenes en la ESMA.


El represor Héctor Febres fue asesinado para que no hablara sobre los violaciones a los derechos humanos cometidos por la última dictadura, según sostuvo la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, al responsabilizar por el crimen a los dos prefectos detenidos por el caso.

En su resolución, la magistrada consideró que los efectivos -Angel Volpi y Rubén Iglesias- prestaron una colaboración “activa y deliberadamente orquestada” para el crimen. Y aseguró que buscaban “hacerlo sentir parte de la Prefectura, dándole los privilegios necesarios que evitaran que traicionara el pacto de silencio con los responsables de los delitos cometidos en la ESMA”.

“La ingesta del tóxico que produjo la muerte por envenenamiento de Héctor Antonio Febres no fue querida por el nombrado, es decir que no obedeció a un acto conciente de su parte. Con ello debe descartarse de plano el suicidio”, expresó la jueza en la resolución.

De acuerdo a la jueza, el entorno de Febres sabía que “su gran malestar era con la Armada”, ya que el represor consideraba que “lo habían dejado solo y entregado a la Justicia”. Al respecto, señaló que tanto Volpi como Iglesias se habían encargado de “monitorear” el estado de ánimo del detenido y su predisposición a hablar ante los juicios en su contra.

Precisamente, quedó acreditado que, sin que quedara ningún registro, Febres había sido visitado al menos en una oportunidad por un hombre que tenía aspecto de “policía o militar”. Y que su objetivo fue intimidarlo para que “guardara silencio respecto de aquella información sensible que fuera de su conocimiento”.

Con esos argumentos, la jueza decidió sobre el filo de esta madrugada el procesamiento de los prefectos Volpi e Iglesias como partícipes necesarios en el homicidio triplemente agravado de Febres y autores de abuso de autoridad, tras lo cual les fijo sendos embargos de cinco millones de pesos.

También resolvió dejar en libertad a los hijos de Febres, Ariel y Marcela; y a su viuda, Stella Daris Guevara, aunque quedaron procesados por encubrimiento por agravado y embargados con tres millones de pesos cada uno.

Según la causa, aunque frente a sus familiares intentaba disimular, Febres estaba “inestable emocionalmente y angustiado” por las causas que tenía en su contra. Además, le preocupaba gravemente ser trasladado a la cárcel de Marcos Paz.

Pero más allá de esa circunstancia y el decaimiento que le generó el embargo de una caja de ahorro y el futuro económico de su esposa, la jueza sostuvo que “no estaba instalado en el ánimo de Febres la idea de considerar el suicidio”, no sólo por su personalidad sino por su formación castrense.

Aunque por ahora no pudo establecer quién fue el autor material, el fallo sostiene que “tanto Volpi como Iglesias han realizado un aporte tal, dentro del quehacer criminal que concluyó con la vida de Héctor Febres, sin el cual dicha faena no se hubiera podido consumar”.

A las dificultades planteadas en una investigación por “muerte en custodia”, dijo la jueza, “nos encontramos con las insólitas irregularidades derivadas de una guardia y custodia harto inusual que ha puesto en extrema vulnerabilidad al detenido Febres” .

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Lo asesinaron para ocultar la verdad

Asesinato de represor Jorge Febres -08/01/2008

Para la jueza, a Febres lo mataron para que no hablara sobre la represión ilegal

Lo afirmó en la resolución que dispuso el proc Para la jueza, a Febres lo mataron para que no hablara sobre la represión ilegal

Lo afirmó en la resolución que dispuso el procesamiento de dos prefectos. Según la magistrada, el represor sentía un “gran malestar” con la Armada, ya que consideraba que lo “habían dejado solo”. Y afirmó que los acusados buscaban “evitar que traicionara el pacto de silencio” por los crímenes en la ESMA.


El represor Héctor Febres fue asesinado para que no hablara sobre los violaciones a los derechos humanos cometidos por la última dictadura, según sostuvo la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, al responsabilizar por el crimen a los dos prefectos detenidos por el caso.

En su resolución, la magistrada consideró que los efectivos -Angel Volpi y Rubén Iglesias- prestaron una colaboración “activa y deliberadamente orquestada” para el crimen. Y aseguró que buscaban “hacerlo sentir parte de la Prefectura, dándole los privilegios necesarios que evitaran que traicionara el pacto de silencio con los responsables de los delitos cometidos en la ESMA”.

“La ingesta del tóxico que produjo la muerte por envenenamiento de Héctor Antonio Febres no fue querida por el nombrado, es decir que no obedeció a un acto conciente de su parte. Con ello debe descartarse de plano el suicidio”, expresó la jueza en la resolución.

De acuerdo a la jueza, el entorno de Febres sabía que “su gran malestar era con la Armada”, ya que el represor consideraba que “lo habían dejado solo y entregado a la Justicia”. Al respecto, señaló que tanto Volpi como Iglesias se habían encargado de “monitorear” el estado de ánimo del detenido y su predisposición a hablar ante los juicios en su contra.

Precisamente, quedó acreditado que, sin que quedara ningún registro, Febres había sido visitado al menos en una oportunidad por un hombre que tenía aspecto de “policía o militar”. Y que su objetivo fue intimidarlo para que “guardara silencio respecto de aquella información sensible que fuera de su conocimiento”.

Con esos argumentos, la jueza decidió sobre el filo de esta madrugada el procesamiento de los prefectos Volpi e Iglesias como partícipes necesarios en el homicidio triplemente agravado de Febres y autores de abuso de autoridad, tras lo cual les fijo sendos embargos de cinco millones de pesos.

También resolvió dejar en libertad a los hijos de Febres, Ariel y Marcela; y a su viuda, Stella Daris Guevara, aunque quedaron procesados por encubrimiento por agravado y embargados con tres millones de pesos cada uno.

Según la causa, aunque frente a sus familiares intentaba disimular, Febres estaba “inestable emocionalmente y angustiado” por las causas que tenía en su contra. Además, le preocupaba gravemente ser trasladado a la cárcel de Marcos Paz.

Pero más allá de esa circunstancia y el decaimiento que le generó el embargo de una caja de ahorro y el futuro económico de su esposa, la jueza sostuvo que “no estaba instalado en el ánimo de Febres la idea de considerar el suicidio”, no sólo por su personalidad sino por su formación castrense.

Aunque por ahora no pudo establecer quién fue el autor material, el fallo sostiene que “tanto Volpi como Iglesias han realizado un aporte tal, dentro del quehacer criminal que concluyó con la vida de Héctor Febres, sin el cual dicha faena no se hubiera podido consumar”.

A las dificultades planteadas en una investigación por “muerte en custodia”, dijo la jueza, “nos encontramos con las insólitas irregularidades derivadas de una guardia y custodia harto inusual que ha puesto en extrema vulnerabilidad al detenido Febres” .


diciembre 18, 2007

Seguimos sin depurar las fuerzas de seguridad, entre otras

La cúpula de Prefectura en la mira por el caso Febres – 18/12/2007

Es increíble darnos cuenta que quedan muchos “residuos patológicos” de la represión y la dictadura.

Casos como el de Jorge Julio López estremecen, pero más aún con este tipo de maniobrar que exceden lo mafioso e imaginable !

Qué se espera para erradicar toda esta lacra que contaminan y retardan un país completo, amén del miedo que produce saber que el Estado es incapaz de dar protección a sus ciudadanos?

Cómo es posible que ningún juez termine preso por no cuidar a los testigos y acusados?

Cuánto más deben padecer las víctimas y la población?

“La jueza federal Sandra Arroyo Salgado investigará a los jefes de la fuerza y buscará encontrar a los responsables de la muerte del represor. Detectó una presunta maniobra entre un prefecto y un detenido.

La jueza determinó a través de una escucha telefónica que miembros de la Prefectura se iban a reunir con el ex jefe de la Zona Delta Rubén Iglesias.

El detenido había pedido un traslado médico al Departamento de Sanidad de la Fuerza, lo que había sido autorizado por Arroyo Salgado.

Pero una escucha telefónica la alertó de que allí se iba a producir una reunión para coordinar acciones en el marco de la causa que lleva adelante y dio marcha atrás con la autorización.

Del encuentro destinado a acordar una estrategia común iban a participar jefes de la Prefectura. La fuerza quedó involucrada en un escándalo por la muerte de Héctor Febres, quien falleció envenenado con cianuro, según lo determinó la autopsia que se le practicó.

La muerte se registró cuatro días antes de que el represor escuchara el veredicto de la Justicia por su participación en crímenes en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Según determinaron los investigadores del caso, Febres gozaba de una serie de privilegios en las instalaciones de Prefectura donde se encontraba alojado al momento de su muerte.

Por el escándalo, el Gobierno echó al jefe de la Prefectura, Carlos Fernández, quien podría quedar imputado. La jueza Arroyo Salgado también dispuso la detención del agente encargado de la custodia de Febres y la viuda y dos hijos del represor”.

Seguimos sin depurar las fuerzas de seguridad, entre otras

La cúpula de Prefectura en la mira por el caso Febres – 18/12/2007

Es increíble darnos cuenta que quedan muchos “residuos patológicos” de la represión y la dictadura.

Casos como el de Jorge Julio López estremecen, pero más aún con este tipo de maniobrar que exceden lo mafioso e imaginable !

Qué se espera para erradicar toda esta lacra que contaminan y retardan un país completo, amén del miedo que produce saber que el Estado es incapaz de dar protección a sus ciudadanos?

Cómo es posible que ningún juez termine preso por no cuidar a los testigos y acusados?

Cuánto más deben padecer las víctimas y la población?

“La jueza federal Sandra Arroyo Salgado investigará a los jefes de la fuerza y buscará encontrar a los responsables de la muerte del represor. Detectó una presunta maniobra entre un prefecto y un detenido.

La jueza determinó a través de una escucha telefónica que miembros de la Prefectura se iban a reunir con el ex jefe de la Zona Delta Rubén Iglesias.

El detenido había pedido un traslado médico al Departamento de Sanidad de la Fuerza, lo que había sido autorizado por Arroyo Salgado.

Pero una escucha telefónica la alertó de que allí se iba a producir una reunión para coordinar acciones en el marco de la causa que lleva adelante y dio marcha atrás con la autorización.

Del encuentro destinado a acordar una estrategia común iban a participar jefes de la Prefectura. La fuerza quedó involucrada en un escándalo por la muerte de Héctor Febres, quien falleció envenenado con cianuro, según lo determinó la autopsia que se le practicó.

La muerte se registró cuatro días antes de que el represor escuchara el veredicto de la Justicia por su participación en crímenes en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Según determinaron los investigadores del caso, Febres gozaba de una serie de privilegios en las instalaciones de Prefectura donde se encontraba alojado al momento de su muerte.

Por el escándalo, el Gobierno echó al jefe de la Prefectura, Carlos Fernández, quien podría quedar imputado. La jueza Arroyo Salgado también dispuso la detención del agente encargado de la custodia de Febres y la viuda y dos hijos del represor”.

octubre 24, 2007

Seguimos adelante con los juicios !

Sobrevivientes de la ESMA complicaron a Febrés – 24/10/2007

Buenos Aires. Sobrevivientes de la ESMA complicaron ayer la situación del ex prefecto Héctor Febrés, a quien señalaron como uno de los más cruentos torturadores de ese centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura, en la segunda jornada del juicio oral en su contra por delitos de lesa humanidad. “Acá en este lugar, yo soy el torturador”, se presentó Febrés en la ESMA ante el secuestrado Carlos Gregorio Lordkipanidse, uno de los cuatro sobrevivientes por cuyos casos se lo juzga acusado del delito de “torturas”.

Tanto Lordkipanidse como el primer testigo del día, Carlos Alberto García, aportaron en largas declaraciones un minucioso detalle del funcionamiento de la Escuela de Mecánica de la Armada en la última dictadura, incluido el “trabajo esclavo” al que eran sometidos para falsear todo tipo de documentos. Además, los secuestrados eran obligados a trabajar en tareas de impresión del diario Convicción, editado por el dictador Emilio Massera, como parte del proyecto político que pretendía impulsar. Más breves y escuetos, también pasaron por el tribunal los sobrevivientes Alfredo Margari y Josefa Arminda Prada de Olivieri. “El ‘Gordo’ Daniel’ se ponía reloco cuando torturaba tratando de sacar información”, refirió García al abrir la segunda jornada del juicio.

Y Lordkipanidse, último testigo del día, señaló a Febrés como el responsable del “sector 4” de la ESMA que tenía a su cargo los “cuartos de interrogatorio y la huevera”, donde daban a luz las detenidas. “El grado de responsabilidad del prefecto Febrés incluía integrar el selecto circuito de oficiales que tomaban la decisión sobre la vida y muerte de personas liberadas o ejecutadas”, apuntó.

Los “hechos que se le adjudican son justificados en función del grado de responsabilidad” que ostentaba. El detenido represor no estuvo en la sala de audiencias, ya que goza de un permiso otorgado por los jueces del Tribunal Oral Federal 5 para no volver al recinto de Comodoro Py 2002 hasta la hora de los alegatos finales.

En todos los testimonios hubo emoción, voces entrecortadas y hasta lágrimas a la hora del recuerdo y varias veces el tribunal suspendió la audiencia en cuartos intermedios de casi media hora para permitir recomponerse al testigo. García recordó haber visto a “una monja” en ESMA, en referencia a las religiosas francesas Leonnie Duquet y Alice Domon y contó que una de ellas “estaba preocupada por el chico rubio”, en alusión al destituido capitán Alfredo Astiz, que se hizo pasar por familiar de un desaparecido y participó del secuestro de ambas. El cautiverio era “un infierno” en el cual los prisioneros permanecían encapuchados, esposados y con grilletes en sus pies, narró el sobreviviente, quien dijo haber presenciado el nacimiento de Juan Cabandié.

García y Lordkipanidse fueron usados como mano de obra “esclava” en trabajos de imprenta que incluían falsificación de documentos y, en el caso del primero, todos los días salía de la ESMA para ir al taller donde se editaba Convicción. A su turno, el sobreviviente Margari explicó que no fue torturado pero aportó más pruebas contra Febrés, al detallar que “mandaba sobre todos los suboficiales” del lugar. Agencias DyN y Télam

Seguimos adelante con los juicios !

Sobrevivientes de la ESMA complicaron a Febrés – 24/10/2007

Buenos Aires. Sobrevivientes de la ESMA complicaron ayer la situación del ex prefecto Héctor Febrés, a quien señalaron como uno de los más cruentos torturadores de ese centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura, en la segunda jornada del juicio oral en su contra por delitos de lesa humanidad. “Acá en este lugar, yo soy el torturador”, se presentó Febrés en la ESMA ante el secuestrado Carlos Gregorio Lordkipanidse, uno de los cuatro sobrevivientes por cuyos casos se lo juzga acusado del delito de “torturas”.

Tanto Lordkipanidse como el primer testigo del día, Carlos Alberto García, aportaron en largas declaraciones un minucioso detalle del funcionamiento de la Escuela de Mecánica de la Armada en la última dictadura, incluido el “trabajo esclavo” al que eran sometidos para falsear todo tipo de documentos. Además, los secuestrados eran obligados a trabajar en tareas de impresión del diario Convicción, editado por el dictador Emilio Massera, como parte del proyecto político que pretendía impulsar. Más breves y escuetos, también pasaron por el tribunal los sobrevivientes Alfredo Margari y Josefa Arminda Prada de Olivieri. “El ‘Gordo’ Daniel’ se ponía reloco cuando torturaba tratando de sacar información”, refirió García al abrir la segunda jornada del juicio.

Y Lordkipanidse, último testigo del día, señaló a Febrés como el responsable del “sector 4” de la ESMA que tenía a su cargo los “cuartos de interrogatorio y la huevera”, donde daban a luz las detenidas. “El grado de responsabilidad del prefecto Febrés incluía integrar el selecto circuito de oficiales que tomaban la decisión sobre la vida y muerte de personas liberadas o ejecutadas”, apuntó.

Los “hechos que se le adjudican son justificados en función del grado de responsabilidad” que ostentaba. El detenido represor no estuvo en la sala de audiencias, ya que goza de un permiso otorgado por los jueces del Tribunal Oral Federal 5 para no volver al recinto de Comodoro Py 2002 hasta la hora de los alegatos finales.

En todos los testimonios hubo emoción, voces entrecortadas y hasta lágrimas a la hora del recuerdo y varias veces el tribunal suspendió la audiencia en cuartos intermedios de casi media hora para permitir recomponerse al testigo. García recordó haber visto a “una monja” en ESMA, en referencia a las religiosas francesas Leonnie Duquet y Alice Domon y contó que una de ellas “estaba preocupada por el chico rubio”, en alusión al destituido capitán Alfredo Astiz, que se hizo pasar por familiar de un desaparecido y participó del secuestro de ambas. El cautiverio era “un infierno” en el cual los prisioneros permanecían encapuchados, esposados y con grilletes en sus pies, narró el sobreviviente, quien dijo haber presenciado el nacimiento de Juan Cabandié.

García y Lordkipanidse fueron usados como mano de obra “esclava” en trabajos de imprenta que incluían falsificación de documentos y, en el caso del primero, todos los días salía de la ESMA para ir al taller donde se editaba Convicción. A su turno, el sobreviviente Margari explicó que no fue torturado pero aportó más pruebas contra Febrés, al detallar que “mandaba sobre todos los suboficiales” del lugar. Agencias DyN y Télam

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