NO A LA PAPELERA

febrero 20, 2008

Amenaza por brote de fiebre amarilla

Fiebre amarilla mata a otro paraguayo – 20/02/2008

Centenares de personas se agolpan para hacerse vacunar en Villa Elisa, ayer en Asunción. | Efe

Asunción, Paraguay – Mientras la comunidad internacional se moviliza para ayudar a Paraguay con vacunas y expertos en epidemiología, la prensa reportó ayer la octava víctima fatal de la fiebre amarilla, enfermedad que reapareció en el país luego de 34 años.

En tanto, las autoridades sanitarias sólo admitían el fallecimiento de siete personas pero con la aclaración de que todas “están sujetos a una verificación internacional tras complejos análisis de laboratorio”, dijo el ministro Oscar Martínez, de Salud Pública.

Martínez aseguró que “hasta el momento tenemos 33 sospechosos de contagio de fiebre amarilla y sólo cuatro casos de enfermos por dengue”.

De acuerdo con versiones periodísticas, un hombre de 49 años falleció ayer en un barrio de ciudad San Lorenzo, a 18 kilómetros al este de Asunción. Los familiares aseguraron que tuvo todos los síntomas de la fiebre amarilla, según informó la radioemisora 9.70.

Fue atendido de urgencia en el estatal hospital para Enfermedades Tropicales, de la capital, cuyos voceros expresaron que antes de brindar un informe definitivo harán una biopsia.

Los síntomas de la enfermedad son náuseas, fiebre alta, dolores hepáticos, insuficiencia renal y la piel se vuelve amarilla por el exceso de bilirrubina.

El virus es transmitido por los mosquitos aedes albapictus en zonas rurales y aedes aegypti en áreas urbanas.

Brasil, Perú y Venezuela donaron a Paraguay cerca de un millón de dosis de vacuna mientras arribaron expertos en infectología tropical de Cuba y Venezuela.

Aunque Asunción no fue calificada como zona de riesgo, la población invadió ayer los hospitales públicos exigiendo las vacunas inexistentes.

En pequeños pueblos del área metropolitana como Luque, San Lorenzo, Fernando de la Mora y Villa Elisa se registraron esporádicos disturbios como protesta por la falta de vacunas.

En Luque, los vecinos formaron largas filas, en medio de protestas verbales, desde la madrugada esperando ser atendidos; en Villa Elisa, un grupo de mujeres y sus hijos perdió la paciencia quemando neumáticos de automotores produciéndose una densa humareda.

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