NO A LA PAPELERA

octubre 13, 2007

La cuota argentina del Nobel de la Paz

Científicos argentinos por el mundo – viernes 12 de octubre de 2007

El científico argentino Osvaldo Canziani, copresidente de un grupo del panel premiado, asegura que fue una “completa sorpresa”

Con la voz entrecortada por el cansancio y al mismo tiempo impulsada por la emoción, el científico argentino Osvaldo Canziani, miembro distinguido del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU que obtuvo el Nobel de la Paz junto a Al Gore, confiesa que el premio llegó de manera imprevista. “Honestamente no esperábamos esta distinción, fue una completa sorpresa que recibí esta mañana, al igual que le sucedió a mis compañeros de equipo”, relata.

Este reconocido científico argentino que ejerce en el panel desde 1991 y actualmente es copresidente del Grupo de Trabajo II , aportó su cuota de experiencia analizando las condiciones meteorológicas desde diferentes variables, pemitiendo formular conclusiones que ayudan a preservar el medioambiente.

Canziani dirigió entre 1981 y 1982 el Centro de Investigaciones Biometeorológicas del Conicet (Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología). Años antes se desempeñó en varias delegaciones de las Naciones Unidas, entre otras actividades científicas.

En diálogo telefónico con LA NACION.com , Caziani se olvida de sus obligaciones y destaca la importancia del premio recibido. “Dedicar esta edición del Nobel de la Paz a la problemática del cambio climático es fundamental. Entiendo que va a provocar una reacción tanto en los países desarrollados como en los que se encuentran un nivel debajo”, subraya este doctor en Ciencias Físicas egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Conseguimos el desarrollo económico, olvidando el factor ambiental y social, lo que representa un grave error. El mecanismo que se utilizó hasta ahora es lo más parecido a una ruleta rusa, así que habrá que dejarlo de lado para pensar en un cambio”, agrega el científico.

La elección causó amplios elogios para el IPCC, la red de científicos que integra el argentino Osvaldo Canziani y en la que trabajan otros 40 expertos de nuestro país desde 1988, junto con colegas de otros 129 países, pero provocó también polémica en el caso del galardón a Gore.

– ¿Cómo afecta a la Argentina el cambio climático y el calentamiento global?

– En la Argentina, particularmente, tras las inundaciones que se produjeron unos pocos años atrás y que golpearon la economía del campo, muchos productores rurales pasaron a criar peces en lugar de ganado. Pero no es así de simple, ahora hay que encontrar soluciones para los cultivos y las crías, que hoy en día se reproducen en condiciones adversas. Si no se modifica algo, se va perder la productividad, entre otras cosas, de trigo, avena, cebada y maíz.

– ¿Piensa que es posible un cambio en la cultura de las personas?

– Muchas veces me catalogan como un apocalíptico, pero no lo soy. Simplemente me limito a traer el mensaje de lo que hay que hacer. La tecnología puede resolver problemas, por lo que no es imposible impulsar un cambio.

– ¿Cómo se financia el panel de trabajo al que pertenece?

– Los fondos para sustentar las investigaciones provienen de pocos países, entre los que se destacan Estados Unidos, Francia, Australia y Suiza. Sin embargo, esperamos que este premio despierte la conciencia y el interés de los que debieran aportar y no lo hacen, entre ellos la Argentina, para este tipo de proyectos.

– El Nobel de la Paz, ¿va a modificar los objetivos de este grupo?

– Hace poco tiempo concluimos la última tarea que nos habíamos planteado y que nos llevó a ganar esta distinción, y actualmente estamos diseñando entre todo el equipo la nueva política para seguir adelante con las investigaciones. Esto no va a modificar los objetivos y el rumbo en nada.

Canziani subraya, sin embargo, que “hoy en día, los avances de las diferentes disciplinas le dan al hombre alternativas que las debe usar racionalmente, conociendo su entorno y midiendo las variables”.

“En un mundo en el que el desarrollo es constante, lo correcto será elegir la trayectoria de crecimiento que asegure los recursos básicos para las futuras generaciones”, concluye el científico argentino con un tono esperanzador.

(fuente)

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